Nuestra casa, nuestros viajes baratos

Ya en Tenerife, y con la llave que Nahuel nos había regalado, volvimos a La Casa para descansar un par de noches. El primer día sólo dormimos, cómodos, aunque siempre un poco asustados porque aquella casa abandonada era un poco tétrica durante la noche. puertas que chirrían, ventanas que golpean... ya sabeis.. aunque siempre más acorde con nuestra filosofía de viajes baratos que cualquier hotel. El próximo día me desperté, enérgico, con ganas de hacer cosas; así que emprendí vuelo al mercado y me hice con fruta para que desayunáramos todos; pero mientras las chicas se despertaban el timepo pasaba lento y parecía que el sol que entraba por las no-ventanas de la casa me exigía hacer algo. Empujado, me dirigí a una de las habitaciones aún abandonadas, llena de basura, y la vacié y limpié, después cogí un bote de pintura marrón que había encontrado entre la porquería y pinté una hermosa estampa de montañas y cuatro viajeros en bici: nosotros. Súbitamente me entró unescalofrío de euforia: ¡Tenía un proyecto!, fui por todos los cuartos aún abandonados de la casa y encontré un somier y un colchón, luego encontré una maderas que servirían de decoración, ¡una cortina!, ¡una pequeña mesa!, ¡una silla! y ¡zas!, había construído una nueva habitación en la casa: había hecho algo por la casa que tanto había hecho por nosotros y, quién sabe, tal vez también algo por los futuros inquilinos de la casa.

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