Subir el Teide en Bici, el desafio

LLego la mañana y estábamos a nivel del mar, nos alzamos y vimos que sobre todos y sobre todo se alzaba un gigante, el Teide. Lo miramos y todos sentimos como si nos desafiara, ahí, como si mirara nuestras bicis diciendo.
-¿os atreveis?
-Claro que me atrevo, le contesté por dentro.

-Tenemos que subir, dije a las chicas.
-Doncs ja pots començar (pues ya puedes empezar), contestó la que tenía el pelo más rizado (jaja).
-¿qué quieres decir? dije, aunque sabía perfectamente lo que significaba.
-Que nosaltres no pujem amb bici, pujem amb cotxe. (que nosotras no subimos en bici, buscaremos un coche).

Hicimos los preparativos y dejamos todo pronto para encontrarnos arriba, siempre y cuando yo llegara. Salí y era ya tarde, apenas unas horas antes de que se pusiera el sol, así que recogí un buen saco de almendras y de nísperos de un par de árboles que había junto a la carretera, y monté fuego y campamento en la falda del gigante ( o tal vez la gigante), temeroso de la dura jornada de mañana.

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