La playa de la roca - viajes a canarias

¡Estábamos en plena selva tropical canaria!, alrededor de la casa se extendían, hasta dónde se podía ver, plataneros y naranjos, e incluso nísperos. Todo aquél colorido me abrió el apetito, así que exploré la zona en busca de comida hasta que di con un sendero que me llevó a la playa, y me quedé allí, parado, mirando...

-¡Qué día más hermoso!¿Qué hacés? -sonó una voz a mis espaldas que no podía ser más que Nahuel.
-¡Hola Nahuel!, ¡Vaya día!
-Sí, no como ayer, que estaba todo feo -dijo con su musicalidad argentina y hechó a andar por un nuevo sendero que bordeaba la playa por dónde ésta se unía con la tupida vegetación.
Porsupuesto, yo le seguí, y el sendero nos llevó a la cima de una roca que se erguía en la costa, más alta que cualquier cosa que la rodeara y ligeramente inclinada al mar.

-¿Sabés?, a veces no nos paramos a disfrutar -dijo él mientras cerraba los ojos, y comenzó a respirar lentamente allí arriba, como si respirara un aire nuevo, el mar, la playa...algo mucho más denso y rico que lo que normalmente atraviesa nuestras fosas nasales. Yo me quedé allí, sin hacer nada, disfrutando, con el sol, de uno de esos momentos perfectos en los que no sientes que después haya algo que hacer.
Cuando nos dimos por satisfechos, nos quitamos la ropa y nos bañamos en aquella playa virgen. De pronto nos dimos cuenta de que teníamos hambre, recogimos la ropa yalgunas frutas y subimos a buscar a las chicas para desayunar; Desayunamos rápido y nos fuimos, Nahuel por un lado (aquí acababa nuestro viaje juntos) y yo y las chicas por el otro, con destino a Guarachico, dónde pasaríamos la noche en una mansión encantada...

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Nahuel y yo en la roca


Hasta aquí nuestro Viajes Baratos de hoy! Mañana más.