Dormir en las nubes - viajes baratos

LLegó Nahuel una meia hora después. Era un día gris y lluvioso, pero teníamos mucho que andar y nadie parecía con ganas de pararse en aquél momento; se podría decir que aquél día lo pasamos entero sobre la bicicleta: de pueblo en pueblo y de mirador en mirador, disfrutando de las espectaculares vistas que aquél viaje a las canarias nos brindaba: rojos, violetas y azules que aterrizaban sobre el mar, junto a la lluvia, cuando se acercaba el sol.
Para cuando despertamos de aquel sueño, era de noche y hacía frío. Apuramos la marcha por el borde de la calzada tratando de encontrar un sitio cubierto y...voila!
¡Una casa abandonada en pleno pie de carretera! Dejamos nuestras monturas (catalina y compañía)en la entrada y abrimos aquella cochambrosa puerta; no había nada salvo un tejado y un quebradizo suelo de madera, pero estábamos de suerte, ¡no necesitábamos nada más!
Desmontando la maleta, Ana y Alba se frotaron las manos mientras preparaban algo caliente para cenar... El calor nos sentó bien y el sueño entró rápido en la casa. No sé aún hoy cuanto dormimos, pero me recuperó tanto como el sueño de cinco noches; y tanto fue así, que me desperté sin esfuerzo con la claridad que entraba por la ventana y hacía chisporrotear el polvo que flotaba en el aire de la casa. Me levanté y me estiré y salí de la casa, pero no tardé ni un segundo en quedarme atónito: ahora la luz iluminaba aquél lugar..y no tenía nada que ver con lo que parecía la noche anterior...

Continuará...

1 comentario:

David dijo...

Vaya pues la imagen no es muy buena, espero que se animará un poco el viaje y fuera algo más cómodo :)

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