Dormir, comer y charlar en Santa Cruz - viajes baratos

Lo prometido es deuda. He escrito hoy mismo esta segunda parte del relato que comencé el otro día y la verdad es que me está gustando mucho escribir así sobre nuestross viajes baratos... Que lo disfruteis:

Abrió la puerta y aparecieron ante nosotros unas pequeñas escalerillas que llevaban a un salón muy acogedor dede el que recorrimos un alargo pasillo hasta llegar a un gran cuarto con cama doble, incienso, espejos y telas de colores.

-Éste será tu cuarto, dijo Nahuel.
-Estupendo.
-Las sábanas están limpias y aquí(dijo señalando la mesilla de noche que había junto a la cama) tienes un mechero que puedes utilizar para encender las velas.

Erá un apartamento precioso; más tarde Nahuel me explicó que era una fábrica abandonada que su hermano y él habían arreglado para pasar unos meses.
Dejé mis cosas eb ek cuarto y juntos exploramos la casa mientras Nahuel me explicaba anécdotas y detalles soobre cada cuarto.

-Hay un par de amigas esperándome cerca del puerto, ¿te vienes con nosotros?
-Si, claro, ¿por qué no?
-tal vez podríamos cenar todos juntos.
-perfecto, yo sé dónde.

Nahuel y yo fuimos a buscar a las chicas, que se habían acomodado tomado algo cerca de la plaza de España. Desde allí, todos juntos fuimos a comprar algo para cocinar, y desde ahí a la casa de Nahuel, dónde conversamos hasta la madrugada. Hablamos del mundo y de viajar, de libros y de comida, y también de la naturaleza, y pronto todos descubrimos que Nahuel era una persona fantástica; una de esas que no deja de escuchar a pesar de tener siempre mucho que decir.

Para cuando vimos el reloj...

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