Ya llegados a Ancona, recuperados, nos dispusimos a almorzar en un parque, donde conocimos a otro viajero enamorado de las bicis, Mijael, un alemán que llevaba ya 2 años viajando por Europa, trabajando aquí y allá y sobreviviendo a la calle, que se habia convertido en su hogar.Dormimos en un tranquilo bosque junto al mar y nos despertó la claridad tras dormir largo y tendido para comenzar un nuevo dia, en el que nos esperaba un viaje en Ferry a Grecia, el último país del camino.
Ancona desde el mar
Mijael
Dulce despertar
Hermoso Ancona














1 comentarios:
Dios mio chicos, que valientes que sois.
Os envidio, pero soy demasiado comodona para seguiros fisicamente.
Os seguire por la red ;.)
Conchi
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